miércoles, 7 de mayo de 2014

CENSURADO: "El inspector Sigmund y su fiel ayudante Jung"

Miente como un marrano el dibujante que diga que jamás ha sufrido censura, sea por los motivos más arriesgados o los más estúpidos. O, quizás, ocurra que aplica una autocensura consciente o inconsciente que le evita su trabajo al censor.

Y hablando de inconsciente, podemos ver en esta historieta sobre Sigmund Freud que hasta los autores más consagrados e hiperprofesionales -o sea, Roberto Fontanarrosa- sufren o han sufrido algún tipo de censura: Una censura de "texto" en este caso, fácilmente identificable en esos cambios sutiles en la tipografía original de Fontanarrosa (visibles más allá del excelente trabajo de letrista), y ubicados precisamente en lo que podemos adivinar como momentos polémicos del argumento.

Propongo,luego de señalar los parlamentos censurados, el "Juego del Censor", consistente en adivinar qué decía el texto original. Vamos de a páginas:



Cuadrito 2: La letra del texto "si en la anguila macho es notoria su virilidad" se ve, valga la redundancia, notoriamente modificada. Es difícil saber qué decía la frase original, pero investigando un poco nos enteramos de que Freud pasó parte de su juventud buscando los "testículos de la anguila macho", lo cual ya nos habla de la mente podrida del padre del Psicoanálisis. "Nadie ha encontrado jamás una anguila macho adulta, nadie ha observado aún los testículos de la anguila, a pesar de los innumerables esfuerzos realizados a través de los siglos", comentaba el austríaco, afirmación que abre algunos interrogantes: ¿Por qué tantos esfuerzos a través de los siglos para encontrar los testículos de la anguila? Dejemos este escabroso tema para otra ocasión.

Lo cierto es que, según el artículo linkeado, aparentemente "no se sabía que los machos maduraban, y por tanto desarrollaban los testículos, en el viaje desde su arroyo hasta el Mar de los Sargazos para reproducirse", lo que explica el misterio (y de paso nos deleitamos en decir la palabra "Mar de los Sargazos". ¡Qué linda que es!).

Es probable que el texto de Fontanarrosa dijera "si la anguila macho tiene testículos", pero acepto propuestas.

Cuadrito 11: La palabra "sexo" sufre la misma deformación o transmutación mencionada. La frase entera reza "¿Cómo no van a decirle ordinario si se la pasó hablando del sexo?". Acá no hay mucho que adivinar: es obvio que donde dice "sexo" originalmente decía "pene". O "pito", o "pija", "poronga", "tararira", "tarasca", "chino tuerto", etc.



Cuadrito 3: Palabra modificada: "Sobreprotegía". La frase entera era (referida a su maestra de jardín de infantes): "¿La que lo sobreprotegía?" La respuesta de Freud, si le damos crédito a la versión final, es bastante incoherente, lo que delata el acto de censura: "No, esa fue la partera, para probar mis reflejos".

Aquí tengo que rendirme. No termino de discernir qué puso Fontanarrosa originalmente; según quiere el folklore, lo que hacían las parteras para probar los reflejos de los bebés era darles un chirlo. Y aunque esta práctica bestial haya caído en el desuso, tampoco entendemos qué tenía de obsceno o pornográfico que la maestra le diera un chirlo al pequeño Freud. Otras posibilidades más obscenas o repugnantes no terminan de encajar con el asunto de la partera. Escucho ofertas que ayuden a dilucidar el misterio.



Cuadrito 12: Jung dice "nunca me pude resistir a tocar un sonajero". La palabra retocada es "sonajero". Sabemos por la secuencia de la historia que el sonajero es identificado como un símbolo fálico, así que la frase podría ser precisamente "nunca me pude resistir a tocar un símbolo fálico". Nos sorprendería un poco el excesivo celo del censor. Lo que pasa es que conociendo la sutileza de Fontanarrosa sorprendería más que el texto fuera "nunca me pude resistir a tocar un pene" (o una pija, o una poronga, o una tararira, tarasca, chino tuerto, etc.).

Para reflexionar.

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